lunes, 3 de noviembre de 2008

HELECHOS

Desde el Carbonífero, hace 300 millones de años, estos helechos, probablemente sirvieron de alimento a bestias prehistóricas, y sobrevivieron por haber podido sintetizar complejas sustancias orgánicas secundarias de mal sabor o venenosas para evitar ser el alimento de posibles depredadores.
Hoy día, sirven de alimento a pocos animales y apenas se le conocen algunos parásitos, comensales o depredadores. El ganado no lo usa como forraje, y no se
conoce ningún vertebrado que use su tronco o sus densos frondes como alimento.
Estos helechos de porte arbóreo presentan un falso tallo, producto de la compactación de las raíces que sostienen su bello fronde, a modo de corona de hojas compuestas. Su silueta es la de una sombrilla de filigrana verde, que se confunde con la espesura y contrasta con la neblina de la selva.

PEPINO DE CULEBRA

El Pepino de Culebra es la fruta de una enredadera que pertenece a la familia del pepino, el melón o la patilla.
Martha Condon, una bióloga tejana, estudió en detalle, hace unos años, la ecología de estas plantas del género Gurania en las selvas del Parque Nacional Guatopo.
Estas enredaderas llegan a tener más de veinte metros de largo, y remontan los árboles hasta coronar sus copas. La planta, produce manojos de vistosas flores masculinas anaranjadas que son visitadas por mariposas y tucusitos atraídos por el néctar almacenado en sus corolas.
Las plantas maduras, ya de cierto tamaño, producen, además, flores femeninas que le permiten la reproducción. Estas flores pueden ser polinizadas por pájaros e insectos y, al ser fecundadas, producen un racimo de pepinillos blanquecinos de unos seis centímetros de largo.

TIJERETA DE MAR

Esas grandes aves negras, de alas largas, puntiagudas y extendidas, que muestran una mancha blancuzca o una turgente bolsa de color rojo intenso en la garganta, son las tijeretas de mar, consecuentes aves marinas que planean todo el día en lo alto del cielo azul de nuestras costas.
Verlas planear, sorteando las corrientes ascendentes, es todo un espectáculo. A veces están como paradas, estáticas, sin desplazarse, simplemente tomando el sol con alas extendidas, a semejanza de cometas, mirando a barlovento, para permanecer por horas en esa formación.
Cuando pescan para alimentarse, vuelan, en pasajes rasantes que les permiten engarzar con su pico, como con pinzas dentadas, los peces que nadan en la superficie de las olas. El pico de estos pájaros marinos de dos metros de envergadura, es curvo en su extremo, formando como una uña, con la cual aseguran que el pescado no escape.

TUCUSITOS O COLIBRIES


Los tucusitos, colibríes o picaflores -aves autóctonas y exclusivas del trópico americano- constituyen la familia Trochiliidae, un grupo de aves muy pequeñas, de pico agudo y largo, que vuelan con un asombroso batir de alas y que se alimentan de néctar de las flores y de pequeños insectos.
Un tucusito es una máquina de conversión de alimento en movimiento. Para desplazarse deben mover sus alas a razón de unas setenta o más veces por segundo. Para ello, deben comer casi todo el tiempo que están activos. Generalmente vuelan repetidamente por senderos aéreos que los conducen de flor en flor para conseguir su alimento.
Durante las noches descansan, pero bajo un estado de torpor, durante el cual su metabolismo se reduce considerablemente. Esto les permite guardar algo de energía para despertar al día siguiente y comenzar a moverse de nuevo para buscar su alimento.

LA GARZA REAL


Tres especies de garzas de nuestros llanos tienen todo el cuerpo cubierto de plumas blancas. Se conocen con el nombre de Garcita Blanca o Chusmita, la Garcita Reznera y la Garza Real. La primera es pequeña, con pico y patas negras con dedos amarillos. La garcita reznera es también pequeña, con pico amarillo y patas amarillo verdosas. La Garza Real es la más grande, ostenta un plumaje blanco nítido, pico amarillo y patas totalmente negras.
La Garza Real es la más vistosa debido a que desarrolla unas finas y delicadas plumas que semejan un velo que cae a sus espaldas, el cual se hace más evidente y vistoso en la época de cortejo en la época de las lluvias. Desde la época Victoriana, hasta los años 40 del siglo que acaba de pasar, la moda de los sombreros femeninos adornados con las finas plumas de las garzas blancas fue la causante de una cacería implacable y un intenso comercio que puso en la geografía mundial los llanos de Apure y de Barinas.

LA GUACAMAYA


Es la de mayor tamaño y pertenece a la familia de los papagayos siendo esencialmente un ave ornamental por su cualidad estética, como el colorido plumaje que se prestapara dar viveza a su especie
Generalmente viven 70 años. Aparecieron en las selvas de America y Meridional. Tienen un pico fuerte y grande capaz de romper superficies duras. Además es como una tercera pata de la que se pueden suspender por mas de 1 minuto.
Si se va a tener est tipo de pajaro en un aviario hay que tener en cuenta que no se puede separar de su familia, el sitio tiene que ser grande y tiene que soportar picotazos fuertes.
Son animales muy sociables y especialmente inclinados a demostraciones afectivas ya que resienten mucho la soledad. No son muy sociables con aves de otras especies.

EL SAPO COMUN

El sapo común habita en todo el país. Este anuro es el más grande que se conoce en Venezuela. Se han encontrado sapos de casi treinta centímetros de largo y de unos dos Kilos de peso. Pertenece a la familia de los Bufónidos, cuyas especies se caracterizan por poseer en su piel glándulas productoras de sustancias que producen quemaduras en las mucosas de la boca de los animales que intentan cazarlos y comerlos.
En el caso del Sapo común, las glándulas parótidas son bien desarrolladas, ubicadas detrás de los tímpanos a ambos lados del cuello. Estas segregan una sustancia viscosa, de color blanco, que la gente llama "leche de sapo". Aunque se percibe como tóxica, en algunas regiones tropicales la piel de los sapos puesta al fuego se ha usado en medicina empírica como una cura segura contra la erisipela.
Este líquido viscoso no sólo produce quemaduras desagradables en las mucosas de la boca o los ojos de otros animales. Ciertas especies como el sapito minero, producen un veneno paralizante. Al sur de Venezuela, los indígenas han usado el veneno producido por las glándulas de esta especie para impregnar la punta de los dardos de las cerbatanas y así asegurarse de que los animales que cazan son muertos rápidamente.